Cómo funciona la Calculadora de IMC
IMC = peso (kg) ÷ altura (m)². Clasificación de la OMS: por debajo de 18,5 bajo peso, 18,5–25 normal, 25–30 sobrepeso, a partir de 30 obesidad.
Contexto y detalles
Cómo leer tu resultado
El IMC te clasifica en una de las cuatro categorías de la OMS. Lo que importa no es el segundo decimal, sino la posición general: ¿estás claramente en el rango normal (18,5–24,9), justo en un límite o bastante por encima o por debajo? Un IMC de 24,8 y uno de 25,2 son prácticamente idénticos: los límites son convenciones estadísticas, no fechas médicas.
¿Qué valores son típicos?
- Menos de 18,5: bajo peso; conviene consultar al médico si va acompañado de cansancio persistente.
- 18,5–24,9: peso normal, estadísticamente el menor riesgo.
- 25–29,9: sobrepeso (preobesidad); a menudo aún sin problema, según la distribución de la grasa.
- 30 o más: obesidad de grado I a III, con un riesgo creciente de enfermedad cardiovascular y diabetes.
Errores frecuentes
El mayor error es entender el IMC como una medición de grasa corporal. Solo conoce tu altura y tu peso, no si ese peso es músculo, agua o grasa. Una persona muy entrenada en fuerza puede superar fácilmente un IMC de 27 y contar como «sobrepeso» sobre el papel pese a tener un porcentaje de grasa bajo. A la inversa, alguien con un IMC normal puede tener mucha grasa abdominal y poco músculo («delgado por fuera, graso por dentro»). Pesarte a la hora equivocada (después de comer, con ropa) también desvía la cifra uno o dos kilos.
Consejos prácticos
Pésate a primera hora de la mañana, sin ropa, siempre en la misma báscula. La tendencia a lo largo de varias semanas dice mucho más que una sola medición. Complementa el IMC con el perímetro de cintura: por encima de 88 cm (mujeres) o 102 cm (hombres) es un factor de riesgo independientemente del IMC, porque la grasa abdominal es más activa metabólicamente que la de caderas y piernas.
Si estás cambiando de peso, usa la calculadora como herramienta de seguimiento: anota tu peso y tu IMC cada pocas semanas y observa la dirección. Un cambio de medio punto de IMC al mes es un ritmo saludable y sostenible. Si tu IMC salta con fuerza en pocos días, casi siempre es agua y no grasa: la sal, los hidratos y el ciclo mueven la báscula uno o dos kilos a corto plazo.
Cuándo no encaja el IMC
En niños y adolescentes necesitas curvas de percentiles por edad y sexo en lugar de límites fijos. El IMC también es de uso limitado en embarazadas, personas muy altas o muy bajas, culturistas y mayores que pierden músculo. En esos casos, una medición de grasa corporal, el perímetro de cintura o una valoración médica dicen más que la cifra por sí sola.